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PhiPhi Beach: el beach club de Puerto Sherry que convierte cada tarde en una fiesta diferente

ESCRITO POR ALE RODRI DJ —

Hay lugares que tienen algo difícil de explicar con palabras. PhiPhi Beach es uno de ellos. Está en la playa del Aculadero, dentro del complejo de Puerto Sherry, en El Puerto de Santa María, completamente al aire libre y con unas vistas al mar que ya de por sí justifican la visita. Pero lo que convierte a PhiPhi en algo especial no es solo el entorno, aunque el entorno ayude mucho: es lo que pasa dentro.

Fue el primer beach club de Grupo Banban, y desde que abrió ha ido creciendo temporada a temporada hasta convertirse en un referente del ocio en la provincia de Cádiz. Yo llevo varias temporadas siendo parte de ese crecimiento como DJ residente, y puedo decir sin ninguna duda que es uno de los espacios donde más disfruto trabajando.

Un local que vive de la tarde a la madrugada

PhiPhi abre todos los días de la semana a partir de las 17:30 y no cierra hasta que la noche lo decide. Eso lo convierte en algo más que una discoteca y en algo más que un chiringuito: es un espacio que acompaña toda la tarde, desde las primeras horas en las que la gente llega buscando el sol y el ambiente hasta las últimas en las que la pista sigue funcionando a pleno rendimiento.

Esa continuidad es, paradójicamente, uno de los mayores retos del local. Gestionar la música de un espacio durante tantas horas seguidas, con un público que cambia, que llega en distintos momentos del día y que tiene expectativas distintas según la hora, requiere una lectura constante y un criterio muy claro. No se puede poner lo mismo a las seis de la tarde que a la una de la madrugada, y saber cuándo hacer esa transición, cómo llevarla sin que se note y sin que nadie sienta que algo ha cambiado bruscamente, es parte del trabajo que más valoro.

El escenario y el sonido

El espacio de PhiPhi tiene esa arquitectura típica de los beach clubs bien concebidos: diferentes zonas que conviven sin chocar entre sí. Hay sitio para quien quiere sentarse, para quien prefiere estar de pie cerca de la pista, para quien busca un rincón más tranquilo sin alejarse del ambiente. Y sobre todo hay un escenario desde el que la música llega a cada rincón del local.

Como responsable del sonido e iluminación en los espacios de Grupo Banban, he trabajado para que la experiencia acústica en PhiPhi sea coherente con lo que el local promete visualmente. Un sitio con ese entorno, con esas vistas, con esa luz de tarde cayendo sobre el mar, merece un sonido que esté a la altura. Cada temporada hay ajustes, mejoras, nuevas soluciones técnicas. Es un trabajo que no se termina nunca, y eso es precisamente lo que lo hace interesante.

Los artistas que han pasado por PhiPhi

Uno de los grandes activos del local es su cartelera. Por PhiPhi han pasado artistas y DJs del panorama nacional e internacional: nombres como Quique AV, Javi Torres, Caco Monteverde, Micky Rodriguez, Sergio Porcar, Ballesteros, George Whaley, Vilu Gontero, Les Castizos, Oscar Fuego o Tiger & Ivan, entre muchos otros. Es una lista larga y variada que habla de un local que no se casa con un solo estilo ni con un solo tipo de público.

Esa variedad es una de las cosas que más me ha aportado a nivel profesional. Compartir espacio con artistas de distintos perfiles, con formas de entender la música y la cabina muy diferentes entre sí, obliga a estar atento, a seguir aprendiendo y a no acomodarse. Cada verano en PhiPhi es distinto al anterior, y eso tiene mucho valor.

Por qué PhiPhi importa cuando me contratas para tu boda

Puede parecer que un beach club y una boda no tienen mucho en común, pero la realidad es que todo lo que aprendo en PhiPhi lo aplico directamente cuando trabajo en una celebración privada.

La capacidad de leer un público que está cambiando constantemente, de mantener la energía a lo largo de muchas horas, de gestionar transiciones sin que la gente lo perciba como una ruptura, de resolver imprevistos técnicos sin que nadie en la pista se entere: todo eso se entrena en locales como este, con públicos reales y exigentes, temporada tras temporada.

Cuando alguien me contrata para su boda después de verme trabajar en PhiPhi, no necesito explicarle mucho más. Ya ha visto lo que hago. Y eso, en este trabajo, es lo mejor que puede pasar.

Cada temporada, una fiesta diferente

PhiPhi tiene algo que muy pocos locales consiguen mantener: la capacidad de reinventarse sin perder su esencia. Cada verano hay novedades en la programación, nuevos artistas, nuevas noches temáticas, nuevas ideas. Pero el espíritu del local, esa forma de hacer que la tarde se convierta en algo que no esperabas, se mantiene intacto.

Si no has estado todavía, ya estás tardando. Y si me has visto allí y quieres hablar de tu boda, ya sabes dónde encontrarme.

Escríbeme y hablamos.

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